Tokio, Japón, 11 de noviembre, 2009 – La dominicana Brenda Castillo es una especie de liliputiense en una tierra de gigantes, una imagen muy común en el voleibol de hoy dominado por los jugadores altos pero también complementados con la presencia de esos defensivos actores secundarios llamados liberos.
Con todo y su tamaño y limitado papel, la diminuta juvenil se está desarrollando en una de las componentes más sobresalientes del Equipo República Dominicana que está participando en la Copa de Grandes Campeones de la FIVB este año.
Castillo, de 17, una de las jugadoras más jóvenes en el torneo, fue seleccionada como la Jugadora Más Valiosa en el Campeonato Mundial Juvenil FIVB de este año en Mexicali y Tijuana, México y también se llevó a casa los mayores honores en el el Campeonato Continental Juvenil de la NORCECA 2008 en Saltillo, México.
Apodada “Chin-Chin” lo cual significa “pequeña porción” en el lenguaje popular dominicano, Castillo tiene una hirviente personalidad, una que ella lleva a la cancha de juego donde exhibe feroz espíritu competitivo y agilidad felina combinada con cualidades de liderazgo.
“Yo estoy orgullosa de competir aquí contra las campeonas de diferentes continentes”, dice la jugadora enrolada generosamente con 1.68 metros. “Yo jugué este año en el Campeonato Mundial Juvenil pero yo estaba por delante del grupo debido a mi anterior experiencia jugando con atletas de mayor edad”.
Castillo discutió la importancia del jugador libero y la parte defensiva del juego en el voleibol moderno.
“Como jugador libero comprendo mi papel el cual considero tan importante como el de las muchachas a cargo de la ofensiva. La motivación es muy crítica y transmitir mi energía interna a mis compañeras es beneficioso para el grupo”, dice Castillo. “Cuando entro yo siempre estoy apuntando hacia ganar a todo lugar y trato de dar el 150 por ciento de esfuerzo”.
Brenda comprende la ventana de exposición que significa tomar parte en una competencia como la Copa de Grandes Campeones mientras agrega: “Es tan importante para mí demostrar a la gente alrededor del mundo la clase de trabajo que puedo hacer. Mi gran sueño es jugar en las ligas extranjeras igual que mis otras compañeras, lo cual está reservado a solo unas cuantas jugadoras de mi posición”.
“Además de eso, mi meta es continuar creciendo como atleta y ayudar a mi equipo a alcanzar niveles más altos”, dice Castillo, cuyos gustos incluyen la música y el baile.